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António Cordeiro

Coaching

El coaching no es dar consejos. Es el arte de hacer la pregunta que la persona lleva tiempo evitando.

El coaching es un proceso orientado a resultados en el que la persona es acompañada de un punto A a un punto B, atravesando el puente de dificultades que hay entre ambos. Tiene estructura, tiene sesiones y tiene un final previsto.

Lo que lo distingue de una buena conversación es la disciplina: preguntas estructuradas, compromisos entre sesiones y la negativa educada a aceptar la primera respuesta. Casi siempre, la primera respuesta es la que la persona ya se ha dado a sí misma muchas veces.

Aquí el Eneagrama entra como acelerador. Saber el patrón de quien está enfrente ahorra semanas, porque dice de antemano dónde se va a querer esconder esta persona en concreto.

Por dónde empezar
  1. Definir el punto B

    Concreto, verificable y con fecha. Sin eso no es coaching, es desahogo.

  2. Nombrar el puente

    Lo que hay entre los dos puntos, y desde cuándo está ahí.

  3. Trabajar entre sesiones

    El cambio ocurre en los días, no en la hora de la conversación.

  4. Cerrar

    Un proceso que no termina nunca fue un proceso.

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